Una epopeya de petróleo y poder necesita un trabajo lingüístico de su misma envergadura. *There Will Be Blood* tiene una densidad de diálogos inmensa, repleta de jerga técnica de la industria petrolera estadounidense de finales del siglo XIX y del peculiar ritmo interpretativo de Daniel Day‑Lewis. Antes de empezar, el equipo de subtitulación de LI TRUST (历信科技) dedicó dos días enteros a sistematizar el vocabulario de la época —torres de perforación, campos petrolíferos, transferencia de derechos mineros— para que términos como «plataforma», «yacimiento» o «cesión de concesiones» fueran precisos y coherentes con la textura histórica en los subtítulos en chino. Lo más difícil de la película es el ritmo entre los largos silencios y los estallidos repentinos. Los tiempos de los subtítulos tienen que sincronizarse al milímetro con la respiración del actor: un fotograma antes o después rompe la tensión que Anderson construye con tanto cuidado. Aplicamos un sistema de cuatro rondas de revisión: traducción inicial → verificación terminológica → ajuste fino de timecodes → comprobación de sincronía labial. Entregamos el resultado en doble formato (SRT y SCC), junto con versiones en chino simplificado y tradicional, para cubrir todos los canales de distribución en China continental, Hong Kong y Taiwán. La película se estrenó a nivel mundial con un paquete completo de subtítulos multilingüe, y LI TRUST fue el socio tecnológico principal para toda la región de habla china.